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Facu & Susini Revista Paparazziban

2008.05.16

 

“A la beba le pusimos India en homenaje a China Zorrilla”


El sábado 10, a las 21.42, nació la hija de el actor y la modelo. Pesó 2,970 kilogramos, midió 48 centímetros, y le pusieron un nombre llamativo, con un motivo más curioso aún. “Cada vez que llamaba, China nos preguntaba: “¿Cómo está esa india, cuándo va a nacer esa india, cómo se porta esa india?” , al final nos gustó, y lo elegimos”. ¡Felicidades!

Más que una reivindicación feminista, o una cuestión de género, se trata de un estricto acto de justicia. De dar la noticia completa, entera, sin olvidos ni omisiones. Facundo Arana fue papá el sábado 10 de mayo por la noche, como resultó amplia y detalladamente consignado desde ese momento; y en ese mismo instante María Susini se convirtió en mamá. En una tierna y adorable madre primeriza. Al fin y al cabo, ella fue la que parió a India, la preciosa beba que concibieron los dos. Una felicitación a ambos –por el nacimiento de la heredera, y por lo amables que resultaron con la prensa en situaciones que otras parejas viven con una inexplicable carga de dramatismo– y un pequeño reconocimiento para María, en el momento más feliz de su vida.

Dolores de parto. Las contracciones empezaron el viernes 9 a la noche, y se extendieron durante la madrugada del sábado. La modelo no pudo descansar de manera adecuada, y Arana decidió llevarla al Sanatorio de los Arcos durante la tarde, aunque la fecha prevista para el nacimiento de la beba era el 23 de mayo. Pero al rato de llegar los médicos les informaron que no había dudas: India estaba adelantando su llegada al mundo, y había que actuar con celeridad. El trabajo de parto duró unas tres horas, y la niña nació, finalmente, a las 21.42. Pesó 2,970 kilogramos, y midió –el galán titubeó, y no lo supo precisar– unos 48 centímetros. Facundo pudo presenciar el alumbramiento, ya que el fin de semana no tenía grabaciones de Vidas robadas. En un principio Telefe le había propuesto suspender sus tareas durante un par de días, para que pudiera ocuparse de su pequeña hija y su mujer, pero él se negó. El lunes 12, relajado, distendido, chocho de la vida, volvió al trabajo. Recibió decenas de felicitaciones, saludos, besos y abrazos. Y cuando terminó con su función artística, dialogó con la prensa. “Bajó un ángel del cielo, y su llegada nos llena de felicidad a María y a mí”, dijo Facundo. Después, explicó por qué eligieron un nombre tan poco común para la nena. “Por ahí no me lo van a creer, pero es como un homenaje a China Zorrilla. Durante el embarazo, varias veces me llamó, y siempre me preguntaba: “¿Cómo se porta esa india?”, “¿Se mueve esa india?”, “¿Cuándo nace esa india?”. Encima, Arana es un apellido con muchas a, y ningún nombre pegaba. Entonces lo hablamos con María y nos pareció lindo. Tanto nos gustó que ni siquiera le pusimos segundo nombre”.

Después habló del parto. “Fue hermoso. Se había pensado en una cesárea, pero al final no fue necesaria. Por suerte pude estar, y fue impresionante. Había escuchado muchos relatos, pero vivirlo y disfrutarlo es diferente, mucho mejor. No tengo palabras para describir o explicar la sensación. Es algo único. En un momento los dos lloramos locos de felicidad. Juro por Dios que no tuve miedo en el momento del nacimiento”.

Vestido con un cárdigan marrón tejido a mano, apenas un tono por encima del resto de su vestuario –entre beige y cremita– Arana no dejó de sonreír ni de recordar los gratos momentos que vivió en los últimos días. “Ya cambié pañales, ya la tuve en mis brazos, ya la escuché llorar, ya la vi con la madre y todo eso fue absolutamente emocionante, inigualable. En un momento vino mi viejo, la sostuvo, y también fue un momento mágico. India tiene los ojitos medio celestes, el pelo oscuro, qué sé yo… estoy sin dormir. Tengo mi familia, y ahora sí puedo decir que soy un hombre completo, como había soñado”.

El martes, cerca del mediodía, la familia en pleno dejó la clínica y marchó con rumbo hogareño. Salieron por la puerta principal, sonrientes, juntos (durante el embarazo se los vio poco haciéndose compañía) y con la nena abrigada por una manta enorme. Igual, tanto calor familiar ya la protegía.

(Revista Paparazzi)