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Vidas robadas: la ficción ante una encrucijada

2008.05.07

¿Cómo interpretar el hecho de que Telefé haya debido hacer un anuncio explícito para dejar en claro que está garantizada la continuidad de Vidas robadas? Con la seguridad de que pase lo que pase se cumplirá el plan original de llevar adelante la historia a través de 120 capítulos, podemos interpretar el anuncio desde dos perspectivas.

La primera, más optimista, sugiere una explicación ligada a la voluntad de perseverar en un camino planteado de antemano, dejando de lado cualquier posibilidad de cambio sobre la marcha impuesto por las planillas de rating. Si tenemos en cuenta cuán debilitados lucen en estos tiempos los canales frente a la dependencia impuesta por esas mediciones, una conducta como la adoptada por Telefé adquiere todavía más relevancia. Y si consideramos el carácter testimonial del relato y su fuerte conexión con hechos dramáticos sobre el tráfico de personas que ocurren diariamente en nuestro país, envueltos en un manto de silencio, merece el aplauso.

Sin embargo, desde otro enfoque algo más escéptico, el pronunciamiento del canal de San Cristóbal deja al descubierto precisamente esa actitud de subordinación a ese febril veredicto cotidiano. Quienes opinan así sostienen que el apoyo de Telefé a Vidas robadas no es otra cosa que la casi forzada excepción a una regla que la emisora no dudó en aplicar en casos tan frescos en la memoria como los de El capo y Una de dos . Y, de paso, refuerzan la idea con otra mención, la de Aquí no hay quien viva , que si bien sigue en el aire no hace más que languidecer en horarios marginales, casi imposibles de seguir por el público para el que fue pensada originalmente esta realización.

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En rigor, lo que plantea este anuncio de Telefé no es más que el síntoma más visible de la encrucijada en la que hoy se encuentran las ficciones en los canales abiertos. Que se mueven entre la seguridad que les da pisar sobre seguro y confiar en fórmulas probadas llevadas adelante por profesionales muy competentes ( Por amor a vos es el ejemplo más acabado) y la incertidumbre de explorar nuevos caminos sin convencerse del todo de que detrás del rating también hay fidelidades y respaldos. Según las planillas de Ibope, sólo en el área metropolitana hay un millón y medio de personas pendientes de lo que ocurre en Vidas robadas . Pero cuando enfrente aparece ShowMatch y logra doblar esas cifras con una propuesta que apunta en otra dirección, Vidas robadas parece tambalear.

De allí se desprenden los dichos de Telefé, que por fortuna no dejan desguarnecidos a quienes buscan alternativas al divertimento y a los escandaletes por lo general inducidos de "Bailando por un sueño". Sin embargo, la pantalla chica nos dejó algunas experiencias recientes que sugieren interesantes caminos alternativos. Sobre todo lo que ocurrió en América con Lalola , que abrió una opción en la que se combinan ejes narrativos diferentes, el ojo puesto en un espectador no siempre habituado a la telenovela y los beneficios de haberse convertido en un producto de exportación. Además, Lalola fue un triunfo personal para Carla Peterson, catapultada desde allí a los primeros planos a fuerza de talento y desenvoltura.

Pero eso no es todo: Canal 7 también salió a ganarse un lugar en el terreno de las ficciones, con el ánimo de innovar y a la vez reverdecer laureles bien ganados en el pasado, y Canal 9, casi sin esfuerzo, eligió afirmar su nueva identidad a partir de una maratón de producciones extranjeras que nos dice cuánto valor tiene en algunas circunstancias reconocer que hay géneros imperecederos.

(fuente: La Nación)

 
 

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