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Mónica Antonópulos: Quiero demostrar lo que sé

2008.03.28

 

 

 

 La protagonista de Vidas Robadas

Si Tyler Durden en El club de la pelea increpaba "vos no sos tus pantalones caqui", Mónica Antonópulos abre la boca y dice "vos no sos la marca que usás". Bueno, bueno, es exagerado, no se trata de la líder de un proyecto de guerrilla urbana, pero en la figura de esta chica de facciones filosas se esconde un germen. Simplificando: Mónica protagoniza Vidas robadas (Telefé, a las 22) junto con Facundo Arana. ¿Y? Y no la conoce nadie. O no la conocía nadie, hasta ahora. Algo extraño hay acá.

Llamar a Mónica Antonópulos, chica perdida entre elenco de alguna tira de Pol-ka (Son de Fierro), chica perdida entre el elenco de alguna de Quique Estevanez (La ley del amor), chica perdida entre los personajes de un programa de Gastón Portal (El ojo cítrico), es raro.

"No, raro no", corrige Mónica. "La palabra es repentino, por el hecho de que no soy mediáticamente conocida. Cuando escuché mi nombre entre las opciones para participar de Vidas robadas pensé que se habían equivocado. Si se habían equivocado... ¡Buenísimo! Sonaban actrices muy reconocidas y yo. Y cuando llegó la propuesta, me llamó la atención, porque no es habitual que se dé la oportunidad a alguien nuevo o que prueben con otra fórmula. Me generó agradecimiento. Pero una responsabilidad enorme. Ahora que estoy, quiero demostrar lo que sé".

Una vez terminada la entrevista, otra chica joven, linda y protagonista la mira con la tensión de los celos en la cara y la saluda. Chuick, chuick. Es que la otra tiene mayor experiencia catódica y Mónica, con apenas cuatro años en este ambiente, no pierde el factor chica-de-al-lado que es capaz de convertir un retraso por problemas de maquillaje en torpeza y no en simple muestra de divismo.

"¿Si alguien siente envidia? No, no sé. La gente que se me acerca lo hace en la calle y la devolución que hacen del programa es increíble. Me pasó hace unos días, en el banco, un policía me dijo estoy feliz porque mi mujer no para de llorar. ¡Ja! Yo prefiero quedarme con eso".

En una farándula copada por personajes derivados de un reality que te tratan como Marlon Brando por teléfono, el camino de la Antonópulos está signado por la permanencia de la sencillez barrial. "Después de las grabaciones mi vida es la de siempre". Nacida en San Justo, producto de una crianza entre Mataderos y Liniers, no es una rolinga que mastica Beldent con la boca abierta, pero no la va con la frivolidad por defecto que tiene la industria. "Sí, pero eso está en todos lados, no sólo acá, eh. Por suerte, los compañeros de trabajo que me han tocado no han sido así". Los compañeros: Arana, Soledad Silveyra, Jorge Marrale, Juan Gil Navarro. "Estoy tan contenida por ellos, mis colegas, que puedo permitirme jugar. Me siento par de ellos, aunque obviamente tienen mucha más experiencia. A las grabaciones voy a aprender. Me miman".

Bueno, hay unos rumores que dicen que Facundo no está muy cómodo con vos. Una chica que recién empieza...

Yo tuve las pruebas de cámara con Facundo y él fue el primero que me dio su apoyo. Nos sentimos cómodos para trabajar, si no fuera así, no podría estar acá. Esto habla de su generosidad y de una seguridad como actor. Para que dos personas trabajen juntas tiene que haber un mínimo de buena onda.

¿Te tiene paciencia?

No hace falta que me tenga paciencia. Me puede llegar a tener después de grabar si soy insoportable en la vida, pero para grabar no. Nos divertimos mucho. Ahora lo voy a llamar y escuchame una cosa... (sonríe). Me llevo muy bien. En los primeros capítulos, en los que podía llegar a estar con miedos, inseguridades, él se adelantaba. Es muy buen compañero.

Ya no se siente insegura, comenta, porque se la pasa grabando. Recibe entrenamiento de prepo. "Uf, no me queda mucho tiempo para nada últimamente. No hago mucho más que trabajar. Cuando puedo, duermo, de vez en cuando voy a mi clase de Ashtanga Yoga, mi terapia. Me cuido".

No sale. "No, no salgo. Los findes, adentro, peli y camucha". Es una aburrida. "¡No! ¿Qué decís? Es buenísimo, mi plan ideal". Acto seguido, se despacha con una lista de directores que incluye a Ingmar Bergman, a Stanley Kubrick, a Luis Buñuel, a David Lynch. "Bueno, pero el cine de autor lo consumo desde hace un año y medio, y arañando el medio", se sincera. Del cine a la música: tiene cara de escuchar U2. "Nah... Goyeneche, Manu Chao, Melingo, Pink Floyd".

Pre-tevé, trabajó en una empresa de lavarropas y estudió comercialización en la universidad, al tiempo en que se repartía entre algunas publicidades. Y una de ellas la ayudó a hacerse un poco más conocida. O a su cola, más precisamente (ver Sus comienzos... ). Paralelamente, también, se enteró de que estaban haciendo un casting para El ojo cítrico, el programa de tele sobre tele que conducía Luis Rubio. De caradura se presentó, advirtiendo que no era actriz. Y quedó. Y luego fue a parar a Acoso textual como panelista. En enero de 2006 fue tapa de Playboy (ver Una chica...), porque eso cuenta, parece, como parte del currículum.

Aunque con alto factor de casualidad, su ascenso repentino tuvo que ver con descubrir una vocación, dice. "En realidad, mi proyección estuvo desde que me decidí por la actuación. Cuando arranqué en la tele, yo venía de la publicidad y seguía metiendo materias en la facultad. No sabía bien por dónde ir. Hace rato que me encaminé por la actuación, cuando tome la decisión de hacer teatro. Mi objetivo es actuar. Protagonizar o no, no estaba en mis planes. Pero es el sueño de cualquier mujer protagonizar una historia de amor como ésta".

Apareciste en "Maxim", después en "Playboy", pudiste haberte quedado en el rubro "culo del verano".

Creo que, en realidad, nunca me posicioné en ese lugar. Ni siquiera cuando llegó la propuesta de Playboy: me entusiasmé porque tapas anteriores las habían hecho actrices muy reconocidas. En ningún momento dudé, sabía que no iba a quedar encasillada.

Pero podía pasar.

Estaba segura: no iba a pasar.

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Sus comienzos, el burro y la cerveza

"El que sabe, sabe", indicaba una publicidad de cerveza de fines de 2005, principios del 2006. Y si Zulma Faiad fue aceite La Malagueña, Susana Giménez fue jabón Cadum y Claudia Albertario, Personal Light, a su nivel, Mónica Antonópulos fue Isenbeck. Aunque había hecho trabajos publicitarios anteriores y protagonizado algunas campañas gráficas, no fue sino hasta 2005 cuando, metida dentro de un traje de burro, comenzó a llamar la atención. Una fiesta con música símil Scissor Sisters en la que un chico compartía el disfraz, desde la parte trasera para tener, justamente, buena vista de las partes traseras de nuestra entrevistada. De allí a la tapa de la revista para hombres Maxim que la retrató destapando birra y chorreándose con la misma. El mundo de la publicidad le dio la oportunidad, sí, pero eso, dice, no la llena. "Soy parte de un sistema: consumir, consumo, me visto, las zapatillas... Tengo que consumir. Lo que no me gusta es que, al trabajar en un medio como la televisión, uno tenga que ostentar y generar frivolidad. El mensaje que a veces se da es que para pertenecer tenés que tener este auto, tal cosa de tal marca. No estoy de acuerdo con esa filosofía de vida. Vos no sos la marca que usás".

Para Facundo, una heroína "genial"

"Ella es dueña de una seguridad que no necesita tener 700 tiras encima para demostrar que es una gran actriz", dijo sobre Antonópulos su galán, Facundo Arana. "La mirás y le bajás la vista de la mirada que tiene. Y es dueña de una belleza que no encontrás -continuó-. Me acuerdo que me llamó la atención el trabajo que hacía con Luis Rubio: se paraba delante de cámara y hacía toda una serie de monerías que hacían que yo pensara: qué zarpada. Y no, no lo era, era una actriz haciendo de ese personaje. Después la vi en una novela, averigüé de ella y me pareció jugada. Apenas me la propuso Telefé como heroína, me pareció genial".

Una chica Playboy

Hace dos años, en enero de 2006, Antonópulos fue la revelación de la revista Playboy con una tapa más que provocativa. Para entonces, la chica apenas empezaba a hacerse conocida en la TV. La producción de fotos se hizo en Cariló, de madrugada y rodeada de escenarios naturales: árboles, mar, arena. La silueta esbelta y felina de la actriz hizo el resto.

(Fuente : Diario Clarin , Viernes 28 Marzo 2008; por Guillermo Zaccagnini)


http://www.clarin.com/diario/2008/03/28/espectaculos/c-01111.htm