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Explotación sexual, con aire en la TV

2008.05.19

 

Explotación sexual, con aire en la TV

Corrieron rumores sobre el levantamiento de Vidas Robadas por falta de rating. Su guionista, Marcelo Camaño, desmiento esto y confiesa: “Lo más sorprendente es la cantidad de gente que dice que desconocía este tema”.

n su génesis, la novela Vidas Robadas (que se emite por Canal 9 Televida, de lunes a jueves a las 22.30), tuvo una mirada "ingenua" en relación al tenor de la problemática que hoy encierra. Pretendía ser una de las historias de amor de las tantas esclavas sexuales argentinas. Pero tras la investigación de la temática cayeron en cuenta de que la trata de personas tenía la carga para ser una historia en sí misma.

Este tema, tan poco divulgado y mucho menos conocido por el común de la gente, lleva el sello de "esclavitud del Nuevo Siglo". La trata de personas es el secuestro, la extorsión, el traslado y la explotación de personas con fines sexuales, laborales y de servidumbre. También involucra el tráfico de órganos y el de bebés. Sin embargo, el pensamiento colectivo lo coloca dentro de los límites de la ficción, lejano a su realidad.

A partir de la repercusión que ha tenido en los televidentes esta novela, protagonizada por Facundo Arana y Soledad Silveyra, la problemática se ha hecho más tangible. No sólo por su carga de dramatismo y de realidad, sino también por su supuesto inminente levantamiento por falta de rating.

Al mejor estilo de las novelas brasileñas, que buscan colocar temas en la opinión popular con fines educativos, esta ficción ha sido la mejor manera de dar a conocer a la sociedad cómo funciona el negocio de la explotación sexual, que recauda 32 mil millones de dólares anuales y tiene cautivas a cerca de 4 millones de personas.

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Los Andes entrevistó al guionista de la tira, Marcelo Camaño, quien comentó: "La respuesta que llevamos teniendo en el boca a boca es muy importante. Pero lo más sorprendente de todo es la cantidad de gente que dice que desconocía este tema.

"No es una porción mayoritaria de gente la que desea engancharse con algo así. Sobre todo compitiendo con el show más importante de este país, que tiene que ver con la alegría, con el chisme, con otro tipo de cosas más simpáticas. Somos conscientes de que no estamos tocando un tema que va a hacer 40 puntos de rating", comentó en relación a los rumores de que iban a sacarla del aire.

Camaño atribuyó estos rumores a un manejo del sector más decadente del periodismo de espectáculos. "El canal nunca tuvo la idea de levantar el programa y salió a aclararlo de entrada". Más allá de los chismes y según las mediciones de www.television.com.ar hasta el jueves pasado, Vidas Robadas va cuarta en la lista de los programas más vistos, con 16,6 puntos de rating.

Historias reales

En la búsqueda de algún otro argumento que tuviera una raíz social (similar a lo que fue primero Resistiré y luego Montecristo, de las cuales Camaño también fue el guionista) llegaron a contactarse con Susana Trimarco, la mamá de Marita Verón, una joven de 23 años que desapareció hace seis años de Tucumán.

La historia que cuenta Vidas Robadas es la historia de Marita. "Susana fue la primera fuente que tocamos y nos quedamos con eso, con todo lo que ha hecho en su lucha por la desaparición de Marita. Antes que una historia de amor, teníamos una historia de identidad y de búsqueda, que era la que se iba a ganar la novela", continuó.

Marita fue secuestrada el 3 de abril de 2002. Salió de su casa para ir a una consulta ginecológica y le habían pedido que llevara el documento. En su momento le pareció extraño, pero igual lo llevó. Desde ese momento su madre no ha vuelto a verla. El único recuerdo de su hija es su nieta, que en ese momento tenía dos años.

Desde ese entonces, Susana ha llevado adelante una lucha incansable que la condujo incluso a arriesgar su propia vida haciéndose pasar por prostituta en las calles y en las whiskerías donde suponía que estaba su hija.

La realidad supera la ficción

"Lo que pasa con esta chica no pasa en sociedades alejadas de los centros más urbanos, pasa en pleno centro de todas las ciudades más importantes de este país", advirtió Camaño.

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El dramatismo que encierran las historias de mujeres víctimas de trata que han recopilado en la investigación es tal, que se ha decido no llevar a la ficción algunos casos. "Hemos decidido no ahondar en las cosas más graves. Que de un grupo de esclavas una logre escaparse, la vuelvan a agarrar, la asesinen y dejen el cuerpo tirado en el cuarto donde duermen sus compañeras durante cuatro días, es una escena que ni el guionista más imaginativo podría armar. Y esto fue moneda corriente entre algunas de las chicas que estuvieron en cautiverio con Marita Verón. Son anécdotas escalofriantes", apuntó el guionista.

La realidad supera a la ficción también a la hora de las decisiones en el avance de la novela, según cuenta el guionista: "Estamos tan enfrascados y tan conmovidos con la historia que nos cuesta pintarla cada tanto con algún rasgo de oscuridad, porque nos lleva por delante la tragedia familiar".

(fuente: Los Andes)